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De hegemonía en transición hacia la institucionalización democrática

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A unos días de haber concluido las elecciones en seis estados de la república, del triunfo de Morena en 4 de ellos, de los conflictos internos en el PRI, de la Alianza PRI-PAN-PRD declarando que no legislará y del mitin morenista masivo con los presidenciables, vale la pena analizar a los protagonistas de este drama: los partidos políticos. 

Los partidos políticos se distinguen porque llevan a cabo una labor conjunta por el interés nacional. Son indispensables por la magnitud de intereses que deben ser representados, porque cuentan con las estructuras para gobernar y porque se han convertido en instrumentos de mediación entre demandas sociales e instituciones, para hacer efectiva esta mediación compiten electoralmente por el ejercicio del poder institucional.

Hay dos funciones principales que estos desempeñan: la primera es la transmisión de las aspiraciones de grupos sociales hacia las instituciones, pues es la razón por la cual compiten por el poder y segunda, la legitimación de las decisiones gubernamentales que asuman. Aquí comienza a vislumbrarse una pregunta fundamental ¿qué pasa cuando estas dos funciones no se cumplen o sólo se cumplen parcialmente? 

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Mientras los partidos políticos desempeñan sus funciones y se mueven en el plano político, todo puede pasar. El comportamiento de los actores cambia, los liderazgos se modifican, las normas y los referentes institucionales de los ciudadanos se transforman; para analizar esto la “institucionalización de partidos” es importante porque se refiere al proceso mediante el cual las organizaciones adquieren valor y estabilidad. 

Hay diferentes indicadores para medir la estabilidad de los partidos políticos y en América Latina son muchos los que están institucionalizados democráticamente pero el caso de México -similar a Paraguay- es interesante porque por muchos años nos caracterizamos como un país gobernado por un solo partido, con todos los indicadores demostrando estabilidad, pero sin ser democrático. 

Hay cuatro condiciones que deben cumplirse para la institucionalización de partidos. 

La primera es la estabilidad en las reglas de competencia entre partidos; en el que México resulta ser muy inestable

Segundo, poseer raíces estables en la sociedad, así como el apego de los ciudadanos con estas raíces para coherencia de los partidos con sus posiciones ideológicas, que no se desplacen de izquierda a derecha con el único fin de conseguir votos. Para México se muestra un gran apego a los partidos y no precisamente ideológica, sino que se relacionaba con los beneficios personales que tendrían al apoyar al partido, pero de la misma rapidez con la que pueden asegurar el arraigo, también pueden perderlo cuanto más democrático sea el sistema.

Tercero, los actores políticos asignan legitimidad al proceso electoral y a los partidos, si estos ignoran las jornadas electorales con todas las normas y valor que tiene entonces la institucionalización, el acceso al poder y la democracia se erosionan

Finalmente, importan los “asuntos de partido”, no cambian o dependen de sus líderes, sino que se desenvuelven para fines instrumentales, con estructuras claras, organizadas y con recursos necesarios.

México era catalogado como un país con partido hegemónico en transición muy bien institucionalizado, pero no totalmente democrático. Ahora que ha perdido la mayoría de sus gubernaturas y estabilidad interna, también pierde su institucionalización. 

Mucho se ha debatido sobre el papel de Morena gobernando 20 estados de la República, muchos dicen que es el nuevo PRI. En lo único que coincide con el PRI de antaño es con la cantidad de Estados que representa, pero nada más, si bien ambos podrían catalogarse como partidos institucionalizados, ahora nos encontramos en un ambiente político democrático. 

Morena ahora tendrá que hacer uso de sus características partidistas como su surgimiento desde un movimiento político, echar mano del grado de institucionalización que logre consolidar y aprovechar que nos encontramos -en México y América Latina- en el periodo más largo con democracia y pluralidad desde nuestra independencia.  

En la coyuntura política vemos lucha de poderes, liderazgo, debates internos, pero también vale la pena analizar cómo los partidos políticos modifican sus funciones y transforman la forma en la que estos se han desempeñado.

Redes sociales: @marmenesesva

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