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Amparo en revisión 80/2022 y su relevancia para la tauromaquia mexicana

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La Suprema Corte de Justicia, en su segunda sala, tiene pendiente la revisión de un amparo (80/2022) de mucha relevancia para la tauromaquia mexicana. La parte quejosa demanda la posible violación de sus derechos contenidos 1°, 4° y 134°, contenidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, por parte del Congreso de Nayarit y su Ejecutivo, por la aprobación de la iniciativa del “Decreto que tiene por objeto declarar a la Charrería, el Jaripeo Regional y Estatal, el Adiestramiento de Caballos Bailadores, las Carreras de Caballos, la Fiesta Taurina y las Peleas de Gallos, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Entidad, así como instituir el 14 de septiembre de cada año como el Día del Charro en el Estado de Nayarit”.

La finalidad de la pronunciación del amparo en revisión, a cargo del Ministro Alberto Pérez Dayán, es determinar el alcance del contenido del derecho a la cultura y su confrontación a un derecho a un medio ambiente sano que, según el proyecto, la tauromaquia trasgrede. En pocas palabras, quieren decir que la tauromaquia no debe estar avalada por los derechos culturales del estado mexicano pues atenta contra el derecho a un medio ambiente sano. Y, esto en razón al bloque de constitucionalidad que rige al sistema jurídico nacional y que debe de concordar con el derecho internacional.

La tesis del proyecto, se sustenta en la Observación General 12 No. 21 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, del Consejo Económico de Naciones Unidas, delimita lo que puede considerarse como cultura o no, pues no debe afectar a otros derechos humanos: “Por lo tanto, nadie puede invocar la diversidad cultural para vulnerar los derechos humanos garantizados por el derecho internacional ni para limitar su alcance”. Justificar lo no cultural de la tauromaquia por lo anterior en la vulneración resulta ser una consideración tan frágil como poco acertada en lo estudiado del proyecto del dignísimo Ministro Alberto Pérez Dayán y el Secretario Isidro Muñoz Acevedo. Se cree necesario por parte de la afición taurina un estudio y ponderación de derechos humanos mucho más minuciosa y exigente.

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A criterio nuestro, el derecho a un medio ambiente sano, tutela aquellas necesidades de protección ecológica ante la innegable evolución de la raza humana, la que mediante la ciencia y la tecnología pone en riego el bienestar del hombre, de sus derechos fundamentales y de su propia existencia.

Considerar que la tauromaquia —como actividad— crea problemas ambientales (lógicamente ligados a la industrialización y al desarrollo tecnológico) no solamente es incorrecto, sino que también es contrario a la realidad. Hay que recordar que tan sólo en México, la crianza del toro bravo, representa 170.095 hectáreas distribuidas en todo el país; hectáreas que representan una zona ecológica de conservación natural en donde el mayor guardián es el toro bravo. Este ecosistema conserva muchas especies endémicas y especies en peligro de extinción pues la crianza del toro bravo es un equilibrio y resulta ser la crianza (de cualquier) animal más sostenible en nuestro país: un bovino de engorda necesita cinco metros cuadrados (en cautiverio) por cabeza; uno bovino bravo promedia cerca de una y media hectárea en completa libertad para su correcto crecimiento.

También se pasa también por alto, la importancia genética de la raza del toro bravo, que representa una raza única en el mundo, y por tanto un valor crucial para el carácter ecológico del mundo, según la especialista Rocío Pelayo, «Se pueden encontrar grandes diferencias genéticas entre las distintas castas y encastes del toro de lidia, incluso a veces, más que las existentes entre distintas razas bovinas, por lo que la población de lidia debería ser considerada como una agrupación racial, más que como una única raza […]Hay que hacer grandes esfuerzos para que se conserve este patrimonio único en peligro de extinción”.

¿Es entonces la tauromaquia una práctica que trasgrede un medio ambiente sano y que violenta de manera real y directa a los derechos humanos?, sin lugar a dudas la ponderación de derechos humanos que el más alto tribunal de Justicia de México debe ser minuciosa y apegada al Estado de Derecho.

Resulta muy relevante para la tauromaquia la pronunciación del amparo en revisión 80/2022, pues puede en el caso de que fuere concedido, puede ser la puerta para que en los Estados donde la tauromaquia es considerada por las leyes como patrimonio cultural puedan ser revocada. Aficionados y abogados tlaxcaltecas, Hugo Gaspar García Domínguez, Rodrigo Iván Ramírez García y un servidor, ya estamos preparando un Amicus Curie para expresarnos en torno a la importante resolución de la SCJN.

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