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Kathia Damara, más de año y medio desaparecida cuando viajó a la CDMX mediante Bla Bla Car

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  • Pese a que la familia denunció su desaparición días después de la última vez que se supo de ella, las autoridades de Jalisco no hicieron nada para buscarla, aunque se les informó que supuestamente ella pidió que le depositaran dinero, pero a la cuenta del chofer del vehículo.

Hace más de año y medio, el 26 de marzo de 2021, fue la última vez que los familiares de Kathia Damara Casillas Mojica tuvieron noticias de ella. Esa noche, la joven de 23 años envió un mensaje a su madre, donde le informó que en ese momento viajaba de regreso de la Ciudad de México a Guadalajara, donde residía, y se encontraba a la altura de Querétaro.

No obstante, la muchacha, quien tiene un hijo que actualmente cumplió cinco años, ya no respondió los mensajes que al día siguiente le envió su progenitora preguntándole por qué no había llegado a su domicilio en la Perla Tapatía, diciéndole que la estuvo esperando; y desde entonces se encuentra desaparecida.

El 20 de marzo previo, Kathia Damara se había trasladado a la CDMX a bordo de un automóvil compartido a través de la aplicación Bla Bla Car, para asistir a un Festival Rave Dimensión Crew. Una semana antes, había asistido a otra fiesta en Guadalajara denominada Global Pollution Trance Festival 2021.

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María Guadalupe Mojica Palacios, tía abuela de Kathia Damara, informó en entrevista con Proceso que durante el tiempo que permaneció en la capital del país la joven estuvo pidiendo a una familiar –con la que estaba asociada en la venta de cremas y champús– que le depositara diversas cantidades de dinero a la tarjeta personal del conductor de Bla Bla Car.

Mojica Palacios, quien radica en Manzanillo, Colima, lugar de donde es originaria toda la familia, señaló que, en total, le fueron depositados 14 mil pesos a Kathia Damara, aunque ella no dijo para qué los necesitaba.

Asimismo, antes de irse, la joven comentó a su familia que en la CDMX vería a un exnovio; sin embargo, cuando la madre de Kathia le llamó días después, preocupada porque su hija no había regresado, él negó que se hubiesen encontrado.

“Dijo que tenía tiempo que no andaba con ella y ofreció apoyar con amigos que tenía en la Guardia Nacional a ver qué podían hacer; ofreció pegar carteles, dando por hecho que mi sobrina estaba desaparecida; esto último nos hizo ruido”, expuso María Guadalupe Mojica.

Una semana después de que perdió el contacto con Kathia Damara, su madre interpuso la denuncia correspondiente en la Fiscalía General del Estado de Jalisco, registrada bajo el expediente D-I/8785/2021, pero “por cierto no hicieron nada, la trajeron vuelta y vuelta y se perdió mucho tiempo; le tomaron una muestra de ADN y le decían que estaban rastreando tal cosa, que irían a tal dirección, pero nada…”, hasta que una amiga las contactó con la Asociación de Personas Desaparecidas del Estado de México y se presentó otra denuncia en la FGE del Edomex, con sede en Cuautitlán Izcalli, bajo el expediente MPI/918/01226/22/05.

A juicio de Mojica Palacios, los principales sospechosos y piezas clave para esclarecer la desaparición de la muchacha son el conductor del vehículo, de nombre Juan Emilio R.; el exnovio, Hugo Iván P., y algunos amigos de éste, pero hasta el momento las autoridades no han investigado a fondo el asunto para dar con el paradero de Kathia Damara.

“La mayor parte de lo que se ha avanzado en las investigaciones ha sido por lo que la familia ha aportado, toda la información nosotros la hemos sacado y enviado a las autoridades, ellos casi no han hecho nada”, dijo Mojica.

Los movimientos de los depósitos a la tarjeta propiedad del conductor del vehículo fueron detectados con diversos movimientos y estrategias por parte de familiares de la mujer desaparecida, aunque según éstos las autoridades podrían obtener mayor información mediante una orden judicial.

“Nuestra inquietud e impotencia –indicó la entrevistada– es por qué si tienen toda esa información no lo detienen; de la Fiscalía de Jalisco comentaron que ya habían hablado a México para que lo fueran a buscar, no se le encontró, pero no lo citaron y seguimos igual; hay pruebas y evidencias, pero no llegan al meollo del asunto; a lo mejor es poco lo que tenemos de información, pero sí tenemos esas claves y al final mi sobrina sigue desaparecida. Su mamá anduvo indagando y logró saber que el teléfono de Kathia lo traía la esposa del chofer; a ella le preguntaron si conocía a mi sobrina y dijo que no, pero no hicieron nada”.

En el caso del exnovio, añadió, “cuando yo lo contacté se sintió amenazado, dijo que nos iba a denunciar, sintió pasos en la azotea; aseguraba que tenía como dos meses que no veía a mi sobrina, pero hay una foto que prueba que se vieron días antes de que ella desapareciera”.

Kathia Damara estudió hasta el nivel secundaria en Manzanillo, después trabajó en un negocio de cremas en la Plaza Zentralia, de la ciudad de Colima, junto con el papá de su hijo. Cuando se separaron se fue a Guadalajara, donde vivía con su mamá, quien le cuidaba al niño.

“Mi sobrina estaba inestable, no sé si andaba haciendo cosas desagradables, pero es mi sangre y así haya hecho lo peor, nosotros no vamos a parar de buscarla; no se me hace justo que nomás la hayan dañado así porque sí; a lo mejor ella ya no está viva, tenemos también eso presente, pero que se dé con los responsables y que nos digan al menos su paradero”, puntualizó.

Con información de Proceso

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