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Cinturón del Guerrero Jaguar: Una obra que fusiona los símbolos de la sabiduría zapoteca

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  • Por la calidad de su arte, la familia Ángeles Mendoza, oriunda de San Martín Tilcajete, Oaxaca, se convirtió en embajadora cultural con la elaboración del cinturón del Guerrero Jaguar Zapoteca que se entregó a Saúl «Canelo» Álvarez tras derrotar a Gennady Golovkin.

Por la calidad de su arte, la familia Ángeles Mendoza, oriunda de San Martín Tilcajete, Oaxaca, se convirtió en embajadora cultural con la elaboración del cinturón del Guerrero Jaguar Zapoteca que se entregará este sábado 17 en Las Vegas al ganador de la pelea por el campeonato mundial de los supermedianos entre Saúl Canelo Álvarez y Gennady Golovkin, de Kazajistán. Esta obra de arte, en la que participaron diseñadores, artesanos y artistas del taller que creó hace 28 años Jacobo Ángeles, fusiona el arte con el deporte y la cultura, pero sobre todo visibiliza el trabajo artesanal de las comunidades zapotecas.

El Guerrero Jaguar Zapoteca llegó a la T Mobile Arena de Las Vegas encarnado en el cinturón especial del Consejo Mundial de Boxeo (WBC) para la pelea de este sábado 17 entre el mexicano Saúl Canelo Álvarez y Gennady Golovkin, de Kazajistán.

El cinturón intervenido por el taller Jacobo y María del Carmen Mendoza fusiona el deporte, el arte, el oficio y la cultura zapoteca: “Es un símbolo de autoridad, como el bastón de mando que se entrega en las comunidades de Oaxaca… es una Guelaguetza para el mundo porque, quien lo gane, será el principal embajador de Oaxaca”, resume el artista Jacobo Ángeles en entrevista.

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La pieza de arte zapoteca –presentada en el Museo del Deporte por el presidente del WBC, Mauricio Sulaimán, junto al gobernador Alejandro Murat Hinojosa– se suma a los cinturones con arte huichol, maya, mazahua y otomí que desde 2017 se han entregado en campeonatos del mundo.

Ordinariamente, este cinturón está hecho de piel y metal bañado en oro. El color verde significa esperanza, mientras que el dorado de su placa central hace honor al reinado de quien lo porta.

El taller de la familia Ángeles Mendoza, en la comunidad de San Martín Tilcajete, intervino el cinturón que será portado por el campeón del mundo. Jacobo Ángeles, María del Carmen Mendoza y su hijo Ricardo Ángeles, junto con otras ocho personas, colaboraron en esta obra de arte a base del simbolismo zapoteca.

San Martín Tilcajete es un pueblo zapoteco de los Valles Centrales de Oaxaca, ubicado a 23 kilómetros de la capital, con alrededor de 2 mil habitantes. Su población se dedicaba a la agricultura; sin embargo, la elaboración de alebrijes se ha convertido en su actividad primaria, debido en gran parte a que las obras del taller de Jacobo y María ha trascendido fronteras.

Desde hace una década, San Martín Tilcajete es un punto obligado a visitar por su dedicación a la elaboración de alebrijes.

En conversación con Proceso, los fundadores del taller explican que el cinturón posee un decorado a mano en formas orgánicas y tribales conjugadas en una brillante paleta de color que recuerdan al inicio de su estilo artístico. Además, tiene dos aplicaciones selectas en tallado de madera de copal –la materia prima del taller–, haciendo alusión a las garras de un jaguar, ornamentadas con la ya famosa técnica de la hoja de oro.

“La pasión, el orgullo, el coraje, la ilusión, las lágrimas y el esfuerzo son valores infalibles que trae consigo el triunfo del boxeo, los cuales están yuxtapuestos con las significancias del decorado a mano” que incluye los símbolos de laberinto, cascabel, casa y persona, detallan los artistas.

Los significados de estos símbolos en la sabiduría zapoteca representan la constante búsqueda, a través del laberinto; el máximo poder que deviene de la serpiente; la casa es el lugar donde se protege, se crece y se siembra –el futuro–, y la persona es aquella que, humildemente, conforma a su pueblo y comunidad.

Compartir, la esencia zapoteca

Ricardo Ángeles cuenta: “Yo lo vi como el símbolo que hay en los pueblos cuando se otorga el bastón de mando a alguien y te lo pasa figurativa y simbólicamente. Entonces, para mí se hacía interesante pensar en esta especie de guerreros contemporáneos. Recuerdo mucho cómo algunas disputas y diferencias por rituales dentro de las culturas mesoamericanas iban acompañadas del juego de pelota.

“Se me hacía interesante pensar en esta posición del Guerrero Jaguar como si fuese alguien que está pasando la estafeta al nuevo Guerrero Jaguar, en este caso al ganador de la pelea”, añadió.

Para Jacobo “lo mas lindo de esto es que compartir –y eso lo tenemos en la esencia de nuestro pueblo– es parte del pilar de la palabra Guelaguetza. Enseñar es otro pilar importantísimo de la palabra Guelaguetza, enseñar lo que sabes; el tercero es contribuir con nuevas generaciones, nuevos pueblos; enséñales a dar su tequio, su faena, porque eso no daña nuestra comunalidad, sino que la fortalece”.

Entonces, agrega, “esa es nuestra humildad: llevar la palabra Guelaguetza al mundo y compartirla con todos. La cultura oaxaqueña en este momento, al hacer este cinturón, se volvió como un embajador que quien lo porte, quien lo gane, va a ser el embajador de Oaxaca en el mundo”.

Dice que la elaboración del cinturón llevó aproximadamente un mes. Ricardo Ángeles diseñó la forma; “nosotros, como taller, aplicamos los colores, la forma y los dibujos, para conjugar la cultura, el arte en una sola pieza y darle valores; debía llevar los colores correctos para que el cinturón brillara por sí solo”.

Para la elaboración de la pieza la familia Ángeles recurrió a varias técnicas, especialmente a la hoja de oro y la madera tallada, fusionadas con la piel, que trabaja la familia Reyes, y la placa bañada en oro, especialidad de la familia Manzur.

La dirección de diseño fue de Ricardo Ángeles y el taller; Jacobo y María se encargaron de la aplicación de colores, la técnica de la madera y la hoja de oro.

María aclara que nunca pensaron en ser embajadores culturales, “pero la calidad de nuestro trabajo nos hizo responsables de un gran compromiso y ahorita hemos ido trascendiendo a Oaxaca en el mundo, porque no sólo se conoce nuestro trabajo, sino también Oaxaca”.

Durante sus 28 años de trayectoria, el taller ha colaborado con marcas como Mercedes Benz y Birkenstock. Sus piezas monumentales han cruzado fronteras, como ocurrió en 2021 cuando los Guardianes fueron expuestos en el Rockefeller Center en Nueva York y en la ONU.

Este 2022 sus piezas cruzaron el mar. En abril un toro alado llegó a Barcelona, después fue trasladado a Madrid y actualmente se encuentra en la capital de Noruega.

Los artistas agradecieron al WBC y a Cleto Reyes México, marca mexicana líder mundial en equipo de boxeo y combate, por invitarlos a colaborar en la industria del deporte, y precisaron que el pago que recibieron fue justo, aunque no revelaron el monto.

–¿Qué singularidades tiene este cinturón con respecto a los otros? –se les pregunta a los representantes de taller

–La primera esencia es que el cinturón lleva la cultura zapoteca, que es la que hemos tratado de transmitir a nivel mundial y en nuestro arte, en nuestro trabajo; la segunda es la técnica de hoja de oro que no está aplicada en ninguno de los anteriores cinturones; y la tercera la cuchilla y la madera”, responde Ricardo.

Una colaboración única

El diseño del cinturón se llevó un mes y la ejecución otro periodo similar. “La ejecución de alguna manera parte de una especie de dibujos planos, en los que hay una serie ya de colores de manera digital o en pequeña escala en donde nos funcionan y ya tenemos hacia a dónde vamos a dirigir”, describe el diseñador.

Además de promover el oficio de la talla en madera, el taller impulsa otras actividades, en este caso el deporte.

Por ello, Ricardo anunció que en un par de meses darán a conocer otra intervención artística para marcas y equipos de futbol, y beisbol.

“Este año nos corresponden otras áreas dentro del deporte. Por eso era muy importante empezar esta dinámica, esta va relacionada específicamente al box; más adelante van a estar el futbol y el beisbol. Agradecemos a las marcas y a los equipos que nos han buscado directamente para hacer estas colaboraciones, que se darán a conocer en noviembre y diciembre”, dice, aunque se reserva los detalles.

Resalta que una tarea importante para el taller es hacer una propuesta diferente, “una autoría nuestra”.

“Ya pensándolo a nivel artístico, estas intervenciones o colaboraciones que hacemos son únicas y al mismo tiempo son muchas propuestas nuevas ahí, por así decirlo, tecnicismos gráficos o artísticos dentro de nuestras propuestas que son totalmente nuestras y que parten de mucho dibujo, de mucha paleta de colores, de muchos ejercicios en los que prácticamente hay muchos rebotes.”

El taller emplea a unas 250 personas, pero también tiene influencia y trabaja con 17 poblaciones que se dedican al tallado de la madera.

De esta manera, menciona María, su espacio de arte “es un taller escuela en el que no solamente abarcamos la técnica de la madera, la pintura sobre la madera, sino que se ha extendido y tiene proyectos como la cerámica a alta temperatura; la marca de joyería Jacobo y María, donde trabajamos el metal –en este caso la plata– y la fusionamos con la madera, y tenemos un proyecto que es muy importante, que es el proyecto de bioconservación, que le da mucho sentido a todo lo que hacemos”.

Es decir, este taller se ha expandido no solamente a la plástica como disciplina o a una técnica, pues además de ocuparse en trabajar o enseñar el resane, tallado, escultura y pintura, permite que jóvenes universitarios recién egresados de la carrera de ingeniería forestal o biología se acerquen, “porque tenemos todo este complemento, porque el taller es sustentable 100%”.

Visibilizar la artesanía

La cartera de necesidades de este taller artesanal, abunda Ricardo Ángeles, “es bastante amplio, empieza desde arquitectura, diseñadores, programadores.

También han luchado para diluir la línea entre la artesanía y el arte:

“Creo que hasta hace pocos años en México ha habido una visibilidad de la artesanía o el arte popular, o lo que hacemos nosotros, y a veces hasta nos confunde la gente que está involucrada en las artes plásticas porque también ellos no saben qué estamos haciendo; desconocen si es artesanía, diseño o arte. Creo que debemos olvidarnos del concepto tan rígido que ha partido, por así llamarle, un clasismo dentro del arte que inferioriza mucho a los pueblos que se dedican a la artesanía.”

Hoy hay mucho empoderamiento gracias al internet; de alguna manera, en forma colectiva o mediante las cooperativas se visibiliza más el trabajo de manera autónoma en las poblaciones.

La experiencia en exposiciones, refiere Ricardo, ha sido promover y generar propuestas, que normalmente un museo o una galería no esperan de un artesano, con un resultado interesante.

“Dentro de una exposición ya no sólo producimos piezas que nos parecen independientemente fantásticas, sino también son piezas que ya tienen un sentido con las otras 10; juntas, hacen una exposición bastante interesante, pues gozan de un concepto y de un fondo, también generamos textos, museografía. De hecho, tenemos una galería donde presentamos propuestas.”

En el camino, el taller se ha encontrado con que los métodos de validación para hacer arte están centralizados en ciudades e instituciones; es por ello que “se nos hizo muy interesante generar propuestas desde nuestro taller, desde nuestro alcance y desde nuestro pueblo”.

Respecto al cinturón, “estuvimos involucrados diseñadores, artesanos y artistas. Entonces, el producto es una obra”.

–¿Y están invitados a la pelea? –se le pregunta a Ricardo.

–Sí, estamos invitados, pero no sé si tengamos entradas. No habíamos pensado en eso, pero verdaderamente ya estamos dentro con nuestro trabajo y no hay mejor manera de estar ahí.

 

Con información de Proceso

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